Enfrentarse a un espacio vacío puede resultar algo vertiginoso. Asaltan las dudas. Por un momento ves clara la distribución pero, al instante, ya no te convence. Por esto debemos aprender a conocer la diferencia entre lo ordenado y lo vacío.

 

Dormitorio ligero.

Pantallas, armarios empotrados, mesitas voladas y paredes blancas. Máxima capacidad y mínima presencia. Deja espacio suficiente entre la cama y los cajones.

Muebles dos en uno.

Planifica tus muebles con doble función. Es la forma de aprovechar al máximo el espacio.

 

Iluminación.

No obstaculices la entrada de la luz. Pon los muebles contra la pared y delante de las ventanas, que sean bajos.ajos.

 

Saca partido a muebles y rincones.

Aprovechar los espacios “muertos” y dar doble uso a tus muebles hará que ganes centímetros muy útiles. Un banco con espacio para guardar o una cómoda tocador son piezas con más de una función que permiten reducir el número de muebles y ganar espacio sin perder utilidad.

 

Esquinas útiles.

Un sofá en forma de “L”, una vitrina, un banco. Hay piezas que permiten sacar partido a los ángulos inutilizados.

 

Ningún centímetro perdido.

20 centímetros de fondo pueden servir para colocar una repisa donde apoyar libros e incluso lámparas de sobremesa.

 

Más espacio
 creando zonas de paso amplias.

Para distribuir un piso, la clave es comunicar, eliminar puertas y zonas de paso, y crear espacios multifunción.

 

Zona de estudio.

Para disfrutar de una zona de estudio, te basta un tablero. Solo necesitas 1 metro de largo y 30 centímetros de fondo (un ordenador no ocupa más). Aprovecha una zona de paso o un rincón tras una puerta.

Los secretos de la distribución perfecta

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